Entré demasiado rápido, cerrando la puerta atrás mio.
En mi interior explotó la burbuja que comprimía mi alegría, dejándola libre, esparciéndose en mi pecho. Es curioso como casi siempre los estados de animo se manifiestan en el pecho, muy cerca del corazón. Pero en este caso la alegría inundó todo mi cuerpo, desde los ojos que se llenaron de lágrimas hasta las rodillas que temblaron mientras, de a poco, me desplomaba en el piso.
Era una habitación muy chica, pero podía sentirme en cada rincón, como si mi energía se desprendiera de mi cuerpo y llenara el lugar.
De a poco me levante, casi sin pensar, como si no estuviera del todo conciente. Me mire al espejo, sequé mis ojos y salí, atravesando el umbral de la puerta con una amplia sonrisa.